con dirección de Soledad Sauthier

Una mujer a punto de ser madre.
Un hombre que va a develar un secreto.
Una cantante que vive del recuerdo.
Un escritor frustrado.

Todos escapan de algo.

Todos esperan que las cosas cambien.


Todos los viernes.
A las 21.30 hs.
En Teatro Vera Vera.
Vera 108
Reservas al 4854-3655

más de nosotros...

Nos mudamos...



Desde este viernes, a las 21.30hs, "De la espera de las cosas" en Teatro Vera Vera, (Vera 108) a una cuadra de Av. Corrientes.
Te esperamos!!!
Reservas al 4854-3655

Una nueva critica por Marcelo Pérez Rivas


La esencia del que espera es esperar

Cata espera que algo cambie (espera peligrosa si las hay); Fermín, poder sacarse algo de encima; Vanina, estar menos sola; y Lisandro ... quizás algo que lo defina, algo que le permita decir "este soy yo" (si acaso es cierto que lo que creamos nos crea). Pero el problema de esperar es qué vamos a hacer cuando eso que esperamos llega. ¿Acaso estamos listos para dejar de lado esa espera que nos define, y empezar a ser realmente alguien? ¿Nos haremos cargo, o haremos de cuenta que nada llegó aun, que aun hay que seguir esperando (como la Penélope de Serrat, o la Catalina de aquella triste canción de cuna)?

Una buena puesta, con algún que otro momento de "¿y eso de dónde salió?", pero como un todo bien sostenida por sus actores. Intuyo los resultados de un desarrollo colectivo, que permite a cada actor crear, al hacer propio, su personaje, en lugar de limitarse a esperar que alguien se lo entregue. Porque ya hemos visto los riesgos de sólo esperar.

Ciertamente recomendable.


Nota al pie: Si la esencia del que espera es esperar (como decía mi viejo, que gustaba de hacer esperar a la gente), ¿acaso lo esperado no atenta contra esa esencia? ¿acaso no debe por eso ser destruido, para que podamos seguir esperando sin que nada nos moleste? En definitiva, la espera es un acto profundamente egoísta, y de una soledad angustiante.


http://resenasdecineyvida.blogspot.com/

Revista XXIII nos critica


Crítica que hizo Matías Chamorro, en Revista XXIII, 15 de abril de 2010

Ay, qué lindas palabras...


"De la espera de las cosas, desesperante"

Por: Patricio Pereyra
patricio.criticunder@ymail.com

Calificación: ★★★★

De la espera de las cosas, de Teodora Scoufalos, es una producción de actores de Timbre 4 (Teatro del reconocido, director/maestro de actores, Claudio Tolcachir) que cuenta con una mirada, ciertamente joven sobre la espera de las cosas que incesantemente nadie escapa. Cuatro personajes, representados por cuatro jóvenes actores talentosos, se presentan de una forma efectiva, en un espacio multifuncional, por la distribución de la sala, que la directora sabe utilizar estratégicamente para llevar adelante el relato. Si bien la puesta en escena (llámese: luces, vestuario, iluminación) es modesta, se toman herramientas sabias, astutas, para producir el golpe de efecto adecuado y, en consecuencia, obtener un resultado altamente favorable a la hora de recomendar esta propuesta, como una buena opción. Otras obras teatrales contemporáneas intentan apelar a los mismos recursos sin obtener la misma aceptación, es ahí donde observamos que la directora (Soledad Sauthier) estaba receptiva a las necesidades del libro, y este es el ingrediente secreto: una acertada, inteligente y eficaz dirección. Para tener en cuenta a María Eugenia D´agostino, que hace un trabajo excelente componiendo a Vanina. De la espera de las cosas es el mejor ejemplo que con poco se puede realizar mucho y que a veces menos es más.

Crítica publicada en CRITICUNDER - Blog dedicado a ofrecer críticas y comentarios
www.criticunder.blogspot.com

Crítica de "Tranvías y Deseos"


Esperando a Lisandro

delaesperadelascosas

“De la espera de las cosas” de Teodora Scoufalos, se puede ver en el Espacio Polonia los domingos a las 20 hs. Esta obra, dirigida por Soledad Sauthier, narra la historia de dos hermanos, o quizás de la mente de uno de ellos. Y narra la espera de las cosas, la espera de la respuesta de un crimen, la espera del retorno del éxito, la espera de la resolución de los sentimientos, la espera de reconocerse. Es allí donde se suman dos personajes, una mujer embarazada y un amigo perdido de Lisandro.

Tanto Fermín, Vanina como Catalina la hermana de Lisandro, esperan que llegue este último. Cada uno de ellos, por un motivo distinto, tiene adentro varias cosas por decir, varias cosas que se fermentan en la propia espera. Esta obra que juega con los tiempos muertos, utiliza ese recurso para elaborar lentamente los conflictos. Para esto construye personajes con varias capas emocionales que presionan sus secretos hasta llevarlos al completo caos.
“De la espera de las cosas”, juega con la precipitación de los acontecimientos, por eso agrupa el desenlace en pocos minutos, para dejar en el resto de la obra esa espera de la que habla. Sería inocente pensar que sólo la llegada de Lisandro mantiene la obra con ritmo. Por eso, se suma a la espera un dato que pica en la mente del espectador y algunos movimientos que constan de distintos microconflictos (entre Catalina y Vanina, entre Fermín y Vanina y entre Catalina y Fermín)

Con estos mecanismos la obra oculta y retiene información, descontrola los tiempos y hasta deja la posibilidad de entender toda la trama (el grave conflicto entre los hermanos –Lisandro-Catalina) como la imaginación de Catalina, como el deseo de ella, de dejar de esperar, de desarmar los secretos, de decir los motivos de su breve éxito mediático.

Claro que esta lectura es una opción, ya que el ocultamiento proporcionado en la primera escena, luego será entendido en el final como un desplazamiento de tiempo. Y por ese mismo motivo la obra será un gran flashback que propone resolverse de modo circular. Tan circular como las relaciones que plantea.


Publicada en "Travías y Deseos". www.tranviasydeseos.com.ar

SABER ESPERAR...



Saber esperar no es fácil, hay que ser fuerte y no tener miedo de perderse. Para hacerlo, hay que armar un juego, en el que podamos ser alguien distinto. Inventar un nombre, y así, un pasado y una historia.
Fermín, Vanina y Catalina son fuertes. Y esperan en una casa la llegada de Lisandro. O eso creemos.
Sienten la mirada acusadora de los otros sobre su nuca, y respiran sus vergüenzas y secretos. Todo aquello que quisieran permaneciera oculto, se encuentra allí, desnudo frente a sus ojos. Son tres extraños con la impunidad de poder ser quienes quieran ser, sin miedo a las consecuencias.
Vanina, Catalina y Fermín están solos. Y esperan. Están lejos, y no hay forma de volver a casa. Tal vez, cuando llegue Lisandro.
Catalina, Fermín y Vanina mienten. Tienen tanto miedo, que hacen todo lo posible por no conocerse. No se entienden ni se escuchan. No tienen la fuerza necesaria para ser correspondidos, ni el coraje de quedarse callados.
No crean nada de lo que digan. Y mucho menos de lo que diga Lisandro.